El privilegio de aquellos elegidos que han sido destinados a vivir aquello que realmente son. No todos nacemos con ese derecho y por ende, no todos podremos disfrutarlo.

Conforme va avanzando nuestra vida; los sueños van cayendo uno a uno, como hojas de otoño; al principio tienes tantas opciones y el árbol está tan poblado que no importa perder algunos de ellos por el camino porque hay cientos más; pero al final de todo, cuando se va agotando el tiempo, cuando llega un permanente invierno, que tarde o temprano será crónico, apenas quedarán hojas y caerán más lentamente, pero sin duda alguna, al final ya no quedará ninguna, ya no quedará ningún sueño que puedas cumplir, habiendo caído todos ellos delante de tus mismísimos ojos.


Deja un comentario